¿Por qué los niños aprenden a leer y a escribir? Por que se lo decimos. Pero qué hace que lo aprendan de un modo o de otro? Estuve intentando recordar qué es lo que me motivó a aprender a leer y a escribir cuando era pequeña, y francamente no lo recuerdo. No hay un episidio, un momento o simplemente un retazo en mi memoria que esté ligado a ese primer aprendizaje y me ayude a saber cómo fue la experiencia de esos primeros pasos en la lectura y la escritura y qué ocurrió. No recuerdo si fue buena o mala, si me costó mucho o si se me daba bien. Tampoco recuerdo qué me animaba a aprender, a comprender y ejercitar esas nuevas habilidades adquiridas. No hay una imagen, un rostro o un lugar que, como si fuera un fogonazo, me evoque aquellos momentos de mi infancia. Voy a seguir intentando recordarlo, por si acaso.
Sà recuerdo que pocos años después, leer y escribir me encantaban. Me encantaban los libros, comprarlos, leerlos y tenerlos en casa. Compraba sólo esos libros tan especiales que los lees con pasión y quieres quedártelos por que, de alguna manera, forman parte de tÃ. El resto me gustaba ir a las bibliotecas públicas y descubrir nuevas obras. Me gustaba sentarme en casa, en el salón, en mi cuarto, en un parque, en el aula cuando no habÃa casi nadie o en la misma biblioteca y leer todas aquellas historias de otras gentes de otros lugares. También me apasionaba escribir. EscribÃa diarios, cartas y postales reales a mis amigos, escribÃa cartas imaginarias a los presidentes, reyes y famosos, escribÃa mini-novelas, cuentos, poemas e incluso pequeños desarrollos filosóficos. También escribà la segunda parte de La Guerra de las Galaxias después de verla por que estaba fascinada con esa pelÃcula. Siempre me quedé con ganas de enviársela a Spielberg pero no estaba en inglés ….
Estos recuerdos son de cuando tenÃa 10, 12, 15 años … y el mismo gusto por leer y escribir llega a hasta hoy. Lo que me falta es el tiempo.
Recuerdo que, cuando era una adolescente, en el instituto, mi interés y curiosidad por la lectura y escritura ya estaba perfectamente desarrolladas, al igual que el desinterés de muchos de mis compañeros. Hablo sólo de la motivación y no del nivel de lectura, vocaulario, comprensión, redacción, ortografÃa, etc que son habilidades que se pueden adquirir a cualquier edad. Asà que los profesores, a mi entender, lo que hacÃan era proporcionarnos el acceso a unos contenidos estructurados según el sistema educativo. Salvo casos puntuales, a esas edades, no se encargan de descubrÃr la pasión por la lectura ni fomentaban el arte de escrbir. La base ya estaba ahÃ.
Asà que algo debió de salir bien para que amara de forma tan positiva la lectura y la escritura. ¿Pero el qué?
Sé que, como cualquier niño de mi edad en aquella época (hace cuarenta años por lo menos) iba al colegio y la maestra nos enseñaba las letras, el abecedario y luego las sÃlabas: “La eme con a la a MA”. Sé que hacÃa caligrafÃas de las de toda la vida por que me lo ha contado mi madre. Pero también me contó que de pequeña como estuve muy malita iba “retrasada” en clase asà que ella dedicaba todas las tardes a enseñarme a leer y escribir para no repetir curso. No recuerdo esas tardes sentada en la mesa haciendo caligrafÃas o leyendo torpemente un cuento con mi madre al lado sonriéndome, corrigiéndome, dándome apoyo o diciéndome que me concentre para hacerlo mejor. No tengo una sola imagen de todo aquello pero sà tengo el buen sabor de boca que me dejó.
Es posible que aprender en casa fuera el quiz de la cuestión? Puede que no sea necesario un recuerdo sólido y claro de una experiencia positiva para que esa experiencia deje una huella duradera. Puede una motivación basada en lazos afectivos tan fuertes y positivos como los de una hija con su madre establezcan ese tipo de huella sólida y positiva, y que ésta influya de forma estable en el aprendizaje. Ésta serÃa mi una de mis conclusiones.
Supongo que si hubiera aprendido normalmente en el aula, la motivación habrÃa sido diferente. Seguramente habÃa dependido más de los otros compañeros, de la atención de la maestra o el profesor, de las distracciones, de la presión del aula cuando te sacan a la pizarra o te preguntan, de lo que los demás dicen, hacen o dejan de hacer. Supongo que el factor emocional habrÃa sido más dependiente del grupo, que es lo que domina en el aula, y de la figura de autoridad, cálida y cercana, como suelen ser los maestros de preescolar y primaria.
Por supuesto, hay muchas personas que disfrutan de la lectura y la escritura y no aprendieron con su madre sino en el aula como cualquier otro alumno. Este hecho no va encontra de mi análisis ya que estoy segura de que estas personas también vivieron su primer aprendizaje en un ambiente emocionalmente positivo con fuertes lazos afectivos hacia las personas que les guiaron ese aprendizaje.
La otra conclusión es que el hecho de aprender en el aula o en casa influye cualitativa y cuantitativamente en el aprendizaje de determinadas habilidades (como ya sabemos) pero también implica diferentes tipos de motivaciones asociadas a ese aprendizaje.
Este es un sencillo análisis inductivo basado en la experiencia personal y sin validez real cientÃfica ya que no hay datos suficientes que lo avalen. Pero si quieres comentar tu experiencia personal serÃa un dat más a tener en cuenta.

