Gracias a 100% Mama, acabo de leer el post Lo que pasa cuando alguien dice que quiere más a un hijo que al otro en Tendencias y todavÃa estoy dándole vueltas a las palabras de Kate Tietje.
Creo que una cosa es tener preferencia por alguno de tus hijos y otra muy diferente declarar que quieres a uno más que a otro y publicarlo en tu blog de cientos de seguidores. El extremo más absoluto de esa postura es decir que elegirÃas a uno de ellos si tuvieras que elegir a quien salvar.
Elegir? Para qué? Siempre hay motivos suficientes para no tener que elegir.
Bueno, para empezar, sinceramente creo que el amor es lo único realmente infinito (me temo que ni siquiera el universo es infinito). Eso nos permite amar a nuestros hijos con intensidad, entrega y sin necesidad de elegir o relegar. Si, apesar de todo, quieres más a uno que a otro, ese amor deberÃa guiarnos para saber que no hay que decirlo en voz alta (o en un blog).
Por otro lado, también está la biodiversidad que hace que cada individuo sea diferente, de manera que en cada uno de tus hijos hay maravillas diferentes que sentir y amar. Esa diversidad nos enriquece y nos permite valorar y querer por motivos diferentes a personas – y personitas – distintas.
Por último, creo que el verdadero dilema de “La decisión de Sophie” no es pensar a cual de tus hijos eligirÃas, que de por sà es un pensamiento insano y enfermizo para el alma y la salud personal y familiar. Lo que hay que preguntarse es cómo un ser humano normal y corriente llega un dÃa a convertirse en esa aberración humana capaz de plantear algo asà y hacerlo.Las imágenes que el cine ha dejado en nuestra memoria sobre las aberraciones que llegaron a hacer los nazis no son más que la punta del iceberg del horror que se vivió. Los soldados que llevaban los campos de exterminio o que mataban a ciudadanos en sus casas, por las calles, en los rÃos eran antes personas que se levantaban para ir a trabaar en sus oficinas.
Eso es lo que a mà me aterra.
A veces pienso en “La decisión de Sophie”, pienso en “La Lista de Schinder”, pienso en “El pianista”, “La caja de música”, pienso en imágenes y momentos que esas pelÃculas han dejado grabados en mà como la representación de un todo que ni siquiera alcanzo a comprender. A veces, muchas menos por que no puedo, pienso en los documentales que he visto con imágenes reales. Pienso en las Torres Gemelas, el 11 de Marzo, el 7 de Julio, Bosnia, Iraq, Palestina, ………..
Por suerte pienso que el horror sà es finito, aunque es tan oscuro que duele mirar hacia su fondo.
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Tengo dos chicos pequeños y no puedo elegir entre ellos. Ambos son algo excepcional y maravilloso, ambos son parte de mÃ, y de su padre, algo inseparable, inamovible. Son una locura (cada uno en su estilo) pero sin esa locura me morirÃa por dentro.
Esta es mi elección.





