tu hijo no es tu enemigo

Contra el enfoque de “el Enemigo en Casa”

Yo lo llamo “el enemigo en casa” y se refiere a esa visión de nuestros hijos como si fueran un enemigo contra el que tenemos que luchar, vencerles en su propio terreno y luego domarlos y controlarlos ante cualquier amago de rebelión.

En “el enemigo en casa” la convivencia es un campo de batalla en el que sólo hay ganadores y perdedores (o ganas tú o ellos ganan ) y en el que perder cualquier enfrentamiento es un grave error que puede llevarte a perder la “guerra”. Recoger los juguetes, comerse todo lo del plato, callarse, bañarse, no hacer éso, aquello o lo de más allá son frentes a ganar o perder. En consecuencia, para conseguir ganar – o no perder – estas situaciones tan cotidianas se suelen llevar al extremo. Dentro de este contexto no cabe duda alguna de que el llanto, la rabieta, los gritos, las patadas o las malas contestaciones son en realidad una forma de guerra sucia infantil, emocionamente manipuladora o, como mínimo, una reacción inadecuada e irrespetuosa frente a la autoridad.

Sí, efectivamente, la autoridad. Esa es la clave. En “el enemigo en casa” el respeto y el acatamiento de la autoridad son el eje vital entorno al que deben girar las relaciones con los hijos. Tú, como padre o madre, tienes la autoridad y debes imponerla. Todo va bien si lo consigues pero si no lo haces tendrás revueltas continuas para quitarte el “poder”. Cuantas más batallas pierdas menos control y autoridad tendrás sobre tus hijos. En conclusión, si haces lo que quieren tus hijos es que no tienes su respeto y ellos son los que mandan en casa.

En “el enemigo en casa” por definición los niños son egoistas,  caprichosos, irresponsables y siempre quieren salirse con la suya. Si les das la mano se toman el brazo y es necesario marcarles límites e imponerles disciplina para que crezcan felices y equilibrados. La batalla constante se hace, por lo tanto, por su bien y para que aprendan lo que es la vida.

Es un enfoque muy arcaico que vuelve con fuerza y lo impregna todo.

Parece una tontería pero esta visión tan bélica y militar de las relaciones entre padres e hijos se difunde constantemente en televisión, en entrevistas, en libros y en programas que guían a los padres sobre cómo educar a sus hijos. También lo puedes encontrar en muchas escuelas infantiles, colegios, profesores, educadores, psicólogos, pedagogos y padres entregados. El lenguaje ha cambiado por completo. Ahora hablamos de educar, de corregir, de controlar, de enseñar y aprender. Antes de hablaba de meter en vereda. Los planteamientos siguen siendo los mismos. Las técnicas y estrategias para corregir esos comportamientos inadecuados, por suerte, han variado. Es como si un viejo enfoque se hubiera reciclado y adaptado a los tiempos modernos.

Supongo que la prevención del síndrome de niño tirano, que tanto se ha popularizado desde hace unos años, la aparición del bulling en los colegios, con casos dramáticos y terribles, y la nefastas dinámicas escolares entre padres, alumnos y profesores han favorecido que este triste enfoque vuelva con fuerza y se plantee como una realidad. Se habla de niños tiranos, dictadores y manipuladores como si fuera lo normal, como si cualquier conflicto, crisis o rabieta llevara oculta una guerra perdida y se habla de la necesidad de someterlos como si ésa fuera la única manera de resolver los problemas.

“Los niños deben ser controlados con orden y disciplina por que de lo contrario nos comerán por los pies” decía una profesora de preescolar.

La verdad es que los niños no se comen a nadie. Aprenden las dinámicas para relacionarse y convivir de las personas que les rodean e intentan desarrollar sus propias dinámicas

En realidad es una aplicación práctica de la disciplina correctiva que enfoca la relación padres-hijos como una guerra abierta llena de estrategias, manipulaciones, control y medidas correctivas.

Desgraciadamente esta visión está tan generalizada que influye en la forma en la que vemos y tratamos a nuestros hijos a veces casi sin darnos cuenta.

Lo más importante de todo ésto son el tipo de valoraciones y connotaciones que etiquetan automáticamente cómo somos como padres y cómo son nuestros hijos. Por ejemplo: Cuando ganas tú has puesto orden y tu hijo es bueno y obediente. Cuando ganan ellos, siempre haces lo que quiere”, es un maleducado y careces de autoridad, no te respeta, etc.

El “enemigo en casa” es un enfoque negativo y muy dañino para nuestro hijos y también para nosotros y nuestra relación con ellos.

Pese a lo que digan recuerda siempre que tu hijo no es tu enemigo

2 Comments

  • Lore 6 años ago

    Me encanta…pufff es que está genial esta lectura!!!! os doy un 10 :)

  • Aura atorres 6 años ago

    Los hijos no son esclavos hay q negociar con ellos y educarlos de manera objetiva en la vida. Cuando son pequenos tienen q obedecer..pero cuando ya tienen entendimiento hay q esplicarles el porq de las cosas. No podes ser un tirano. poq se van por mal camino. tiene q haber un balance..sin embargo hay hijos q cogen manas agenas ya grandes y se tuersen.

Add your comment