Vuelve el Anti-Apego a la television

Madres adolescentes en Cuatro TVMas que “vuelve el anti-apego” habría que decir que no termina de irse … ni de evolucionar. El otro día descubrí que volvieron a emitir el programa “Madres adolescentes“, una producción de Magnolia TV que antes echaron en Cuatro Televisión, y que esta vez lo han puesto en su nuevo canal Divinity. Supongo que han vuelto a emitir todos los capítulos pero esta vez  sólo ví uno y no lo ví entero así que no sé si al final de episodio han incluido algún tipo de rectificación. Sería una buena idea.

El planteamiento del programa es una especie de reallity show educativo, estilo coaching televisivo, en el que siete chicas adolescentes (que se queda en seis), de entre 15 y 17 años, junto a sus hijos de corta edad, se “aislan” durante 15 días en una preciosa casa rural  para aprender a ser madres siguiendo las indicaciones de un equipo de profesionales. Ese equipo esta encabezado por la psicóloga Pilar Lapastora y compuesto por las enfermeras,  Eva Molina y Marta Rodríguez, presentadas como expertas en cuidados de bebés. También cuentan con la supervisión de la pediatra Mª Isabel González para el seguimiento médico de los bebes y los niños. En la web de Cuatro, donde hay fotos, videos, foro y comentarios, hablan de dos temporadas de 5 episodios.

La idea inicial, junto a su intención divulgativa, educativa y respetuosa hacia la audiencia y los participantes, es  “El objetivo: afianzar el vínculo madre-hijo y hacer hincapié en la importancia que tienen los cuidados del bebé durante los primeros años de vida”. He citado literalmente lo que aseguran en las promociones del programa.

A mi entender, su objetivo no sólo no se alcanza sino que además el programa informa y actúa en contra de él. Desgraciadamente también actúa negativamente en los “casos” que nos presenta, es decir con esas chicas que son menores, que exponen su intimidad, su situación personal, su relación de pareja y con sus hijos, y que participan voluntariamente pero también en público y a un nivel nacional.

El vínculo madre-hijo se establece en base a múltiples factores que interactúa entre sí, se inhiben o estimulan de formas muy variadas y complejas. Uno de los factores clave son los lazos emocionales, lazos con la pareja, con la vivencia del embarazo, el parto, el puerperio, y despúes con el bebe. También son clave los lazos con los padres y la vivencia personal que cada chica tiene como hija. El vínculo madre-hijo es complicado, cambia y evoluciona. La situación personal de cada mujer, su personalidad, su adaptabilidad a los cambios, sus expectativas de futuro, sus creencias, todo influye pero el desarrollo emocional junto al círculo afectivo más íntimo (incluido el bebe) son determinantes.

Así que resulta paradójico que se pretenda “afianzar” ese vínculo en un lugar extraño, ajeno a sus residencias particulares o familiares, rodeadas de un variopinto grupo de desconocidos que te siguen por la casa, te graban en video y eschuchan tus conversaciones. Dentro del grupo también hay una especie de tribunal “educativo” que es tu “amigo” y te “guía”, pero también te analiza, evalúa, corrige y juzga constantemente como madre. No olvidemos que además del equipo de psicóloga y enfermeras, a las chicas las acompañan y rodean los miembros del equipo de grabación, sonido, dirección y supongo que realización, además de las personas que gestionen la casa rural. Sin ánimo de exagerar puede que también vaya por allí de vez en cuando alguien de estilismo, maquillaje y peluquería. Todos y cada uno de ellos haciendo su trabajo y, por lo tanto, mirando con sus lupas cómo esas mamas primerizas tratan a sus hijos. De hecho en ocasiones se graba a las participantes cuando hablan por teléfono con sus parejas o sus padres, en plena crisis, discursión o renuncia personal, lo que resulta terriblemente bochornoso.

En ese ambiente, por muy amables que quieran ser todos, podemos dar por descontado que la intimidad, la complicidad y el apoyo emocional de los suyos queda anulado. Y esa intimidad y complicidad entre la madre y su hijo son vitales en el desarrollo del vínculo.

Para afianzar ese vínculo, igual o más imprescindible es el contacto físico, la atención y asistencia al hijo y el apoyo que la madre necesita para dar esa atención. Curiosamente en el programa se fomenta toda la línea de atención y cuidados contraria al contacto y los cuidados continuados, a favor de una mayor distancia e independencia madre-hijo. Un ejemplo es cuando se incita a una de las madres a no asistir y coger a su hijo cuando se cae (no hablamos de caidas lesivas), cuando reclama la atención de su madre y después cuando llora desconsoladamente durante más de una hora al aislarle en otro cuarto para “enseñarle” a dormir solo. Puede que esas imágenes hayan sido de las más criticables por crueles del programa.

A este respecto, en el montaje de esa secuencia del programa primero sacan a la joven madre practicando algo parecido al colecho, pero presentándolo como un problema: Madre e hijo aparecen compartiendo la cama de la madre, con la cuna vacía en el mismo cuarto, sin poder descansar ninguno de los dos ya que el pequeño se resiste a dormir y la madre es incapaz de conseguir que le haga caso. Después aparece la imagen del “tribunal” que observa, analiza y evalúa en la semi-oscuridad, con una puesta en escena que resultaría graciosa por exceso de efectismo de no pasar luego a enseñarle a la madre y obligarle a prácticar la técnica que probablemente vaya más en contra del vínculo madre-hijo, la ausencia real de asistencia al hijo. Por que entrar en el cuarto para volver a salir a los tres minutos no es atenderle ni reducir su angustia, miedos y desesperación.

 

Cuando un hijo llora así, lo natural, lo sano para madre, el hijo, el padre y cualquier persona que esté presente, es atender al niño, abrazarle, acariciarle, besarle y tranquilizarle todo el tiempo que sea necesario hasta que vuelva a sentirse seguro y no volver a repetir una experiencia semejante. Acostumbrarse a ese sufrimiento no es normal ni sano. Justificarlo tampoco.

¿Qué clase de vínculo madre-hijo se fomenta cuando el hijo no puede confiar en su madre por que de forma premeditada todas las noches le hará éso hasta que se rinda?

Desgraciadamente el equipo del programa no planteó la posibilidad de utilizar otras técnicas, prácticas y estilos basados realmente en el vínculo madre-hijo.

Por otro lado, el estado de vulnerabilidad, natural en las madres primerizas, se acrecienta en este programa al estar separadas de sus seres queridos, amigos y apoyos, y sobretodo por esa exposición de 24 horas a las constantes correcciones y críticas de ese peculiar tribunal educativo. Lo que realmente necesita una madre primeriza, cualquiera que sea su edad, es sentirse segura, estar lo más tranquila posible y obtener el máximo posible de información. Información fiable, correcta y amplia.

Respecto a la información que el equipo proporciona recomiendo leer el post de la psicóloga Violeta Alcocer en su blog Através del Espejo en el que explica perfectamente los errores cometidos en el programa respecto a la lactancia a demanda o las consecuencias de la falta de asistencia ante el llanto infantil.

Estos errores llegaron tan lejos que, al menos en internet, surgió corriente de protesta y finalmente una  campaña crítica apoyada por asociaciones, webs, blogs, profesionales y particulares indignad@s.

El valor divulgativo del programa queda así en entredicho.

El problema es que una posible audiencia con ganas de aprender además de entretenerse verá el programa y puede que haya personas que incorpore esas pautas en los cuidados de sus hijos dando por descontando que son correctos y traerán beneficios a su familia.

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